La ciudad de México se asienta donde originalmente se localizaba en la zona del lago. Ésta característica genera efectos adicionales que amplifican los movimientos telúricos en caso de un sismo. El número intensidad de los sismos que han ocurrido, los estudios realizados y las experiencias obtenidas, han permitido identificar que las áreas de alto riesgo están relacionadas con suelos bandos.
En la ciudad y sus municipios conurbanos viven 18 millones de personas aproximadamente, circulan más de 3.5 millones de vehículos en promedio operan más de 30,000 industrias y 12,500 establecimientos de servicio relacionados con sustancias peligrosas como estaciones de servicio, plantas de gas L.P. y diferentes hidrocarburos, algunos son de características tóxicas, inflamables, explosivas, corrosivas e infecciosas, pero proporcionan el bienestar a los grupos de población establecidos. Las áreas con mayor ocurrencia de éste tipo de problemas se localizan al norte y oriente del área metropolitana.
Podemos hablar de tres graves experiencias que impactaron las decisiones y estrategias de Protección Civil: en primer lugar la explosión de San Juan Ixhuatepec el 20 de Noviembre de 1984, en segundo lugar del 19 y 20 de septiembre de 1985 y el tercero la explosión de abril de 1992 en Guadalajara. De todos obtuvimos enseñanzas que han permitido dar la actual definición de estrategias ante la ocurrencia de desastres.
Historia Internacional de Protección Civil.
La Protección Civil nace el 12 de agosto de 1949 en el protocolo 1 del IV convenio adicional al tratado de Ginebra “Protección a las víctimas de los conflictos armados internacionales”, siendo una de las disposiciones otorgadas para facilitar el trabajo de la Cruz Roja.
Su postulado básico es:
“La salvaguarda de la vida de las personas, sus bienes y su entorno”.
La Protección Civil tiene 4 principios éticos fundamentales que son:
Humanidad: Tiende a proteger la vida y la salud. Así como para a hacer respetar a la persona humana. Favorece la comprensión mutua, la amistad, la cooperación y una paz duradera entre todos los pueblos, es preocuparse por el sufrimiento ajeno.
Imparcialidad: Es el principio de ayuda sin discriminación. No hace ninguna distinción de nacionalidad, raza, religión, condición social o credo político. Se dedica únicamente a socorrer a los individuos en proporción con los sufrimientos, remediando sus necesidades y otorgando prioridad a las más urgentes.
Neutralidad: Es la distancia que es condición indispensable para toda acción humanitaria eficaz. Se abstiene de tomar parte en las hostilidades y en las controversias de orden político, racial, religioso o político.
Corresponsabilidad: Labor en la que el gobierno y la sociedad comparten los derechos y obligaciones sobre la salvaguarda de la vida, bienes y entorno de la comunidad.